ESPERAR...
Que palabra más poco vital y sin embargo... nos pasamos esperando toda la vida...
Esperando una llamada, esperando un mensaje, una carta, un mail...
esperando cumplir los 18 y luego esperando no cumplir los 30...
Esperando que el ordenador se encienda, que llegue el viernes, que lleguen las vacaciones, que nunca acabe esa noche, que alguien te quiera, ver a una amiga que esta lejos, que llegue una cena, que alguien reccione, que el fontanero venga, que suene esa canción en la radio...
Nos pasamos la vida esperando... y sin darnos cuenta, esperando... pasa.
Pues el otro día, sin más, con esa impulsividad que me caracteriza decidí que no iba a volver a esperar nunca más.
Nunca más pasaré un minuto esperando.
Cuando esperas, te arriesgas a que lo ansiado o deseado, la causa de esa espera nunca llegue...
Puedes esperar toda una vida a que aquel princípe que siempre soñaste aparezca...
puedes esperar toda la vida que alguien te rescate...
puedes morir esperando que se cumpla un sueño...
que llegue aquello por lo que un día empezaste a esperar...
Nunca más volveré a esperar.
Buscaré yo entre los bosques, me rescataré a mi misma, lucharé por cumplir mis sueños, perseguiré a la espera, hasta que se convierta en tiempo, en realidades eternas, en vida vivida...
No esperemos más amigos...
No dejemos pasar la vida esperando algo...
Vivamos cada minuto, cada día, cada sueño, cada alegría...
Convirtamos cada ilusión en realidad...
No hay que esperar a la vida...
Es mejor que ella nos espere a nosotros...



Comentarios