Es una tontería, como la mayoría de las cosas que suelen pasarnos en la vida , y que en un momento concreto creemos que son cruciales para luego descubrir que no lo son tanto, que pasan, y nada cambia...
Que no se acaba el mundo cuando eso tan temido ocurre... pero... lo sabemos luego, a tiempo pasado, y mientras, nos aferramos a la idea de que semejante calamidad nos llevará a una muerte segura... una ruptura, la pérdida de un trabajo, un enfado, no llegar a fin de mes... cualquier cosa, que dentro de nuestra rutina nos ocasiona un trauma, a veces...
Yo estoy así ahora mismo, en uno de esos momentos irracionales en los que crees que lo que va a pasar es el infierno... Y lo más grave de todo, es que a lo que me estoy refiriendo es simplemente al hecho de cumplir los 30...
¡Qué irracionalidad! ni que fuera a cambiar mi vida y mi cuerpo de un día para otro... es más ... ni en un día, porque a las 23:00h del día anterior al fatídico día de mi cumpleaños, cuando aun sienta que tengo 29, seguiré joven, sin arrugas, sin traumas, sin hijo y sin árbol y aun así... feliz!! Pero... ¡¡¡ay de mi a las 24.00!!!
Cuando una hora después me vea con 30 años y sin árbol, sin hijo y ¡¡¡¡ sin lista cumplida!!!
El fin del mundo...
Así es, qué poco racional y sin embargo qué real.
En una hora, señores, te cambia la vida, lo sé...
Mis arrugas florecerán como por arte de magia para cubrir mi frente cual una pasa arrugada, me aparecerán las hasta ahora desconocidas "patas de gallo", así como la firmeza de mi cuerpo... por no hablar claro de la temida "mollita de la sal", esa mollita de bajo el brazo que hasta los 30 desconocías, feliz en tu ignorancia, sólo oías hablar de ella como de la vecina del quinto a la que jamás te habías cruzado...
Pues en una hora, sin más, PATAPAAM!! ale todo junto ahí, te ves superando la dichosa barrera y con un montón de cargas que por arte de magia salen sobre tu espalda cual joroba del de Notre Damme...
En los veintiii.. lo que te salían sin más, era amigos... como los donetes...
Y así... ¿¿¿cómo no va a ser un trauma acercarse al terrible e inevitable momento???
De pronto, te ves embargada por una sensación de angustia, planteandote porqué narices no plantaste un árbol o porqué no hiciste una lista a los veinte, cuando tenías diez años para ir tachando.
NO
La maldita lista se te ocurre cuando ya estás ahi, a días de la catástrofe, cuando ya no da tiempo ni a buscar una maldita semilla de árbol... Pero claro, es que a los veinte estabas más preocupada en divertirte que en plantar árboles y el reloj biológico no había llamado a tu puerta haciendote creer que te marchitas por dentro...
¿Quién inventaría semejante patraña? Un hombre seguro... que quería arruinar la vida a alguna ex haciéndole creer que se le pasaba el arroz...
En fin, de momento aun no he oido el timbre de mi reloj, y si lo oigo, no abriré... que ganas de conocerlo, muy pocas...
Aunque visto así, quizá, no vuelva a abrir la puerta nunca más, porque, o bien es la llamada de mi reloj biológico, o la casera, o las arrugas que vienen en mi busca al enterarse de que me llegan los 30...o el cartero con las facturas... así que, pensándolo mejor...llegados los 30, mejor no volver a abrir la puerta...
Que no se acaba el mundo cuando eso tan temido ocurre... pero... lo sabemos luego, a tiempo pasado, y mientras, nos aferramos a la idea de que semejante calamidad nos llevará a una muerte segura... una ruptura, la pérdida de un trabajo, un enfado, no llegar a fin de mes... cualquier cosa, que dentro de nuestra rutina nos ocasiona un trauma, a veces...
Yo estoy así ahora mismo, en uno de esos momentos irracionales en los que crees que lo que va a pasar es el infierno... Y lo más grave de todo, es que a lo que me estoy refiriendo es simplemente al hecho de cumplir los 30...
¡Qué irracionalidad! ni que fuera a cambiar mi vida y mi cuerpo de un día para otro... es más ... ni en un día, porque a las 23:00h del día anterior al fatídico día de mi cumpleaños, cuando aun sienta que tengo 29, seguiré joven, sin arrugas, sin traumas, sin hijo y sin árbol y aun así... feliz!! Pero... ¡¡¡ay de mi a las 24.00!!!
Cuando una hora después me vea con 30 años y sin árbol, sin hijo y ¡¡¡¡ sin lista cumplida!!!
El fin del mundo...
Así es, qué poco racional y sin embargo qué real.
En una hora, señores, te cambia la vida, lo sé...
Mis arrugas florecerán como por arte de magia para cubrir mi frente cual una pasa arrugada, me aparecerán las hasta ahora desconocidas "patas de gallo", así como la firmeza de mi cuerpo... por no hablar claro de la temida "mollita de la sal", esa mollita de bajo el brazo que hasta los 30 desconocías, feliz en tu ignorancia, sólo oías hablar de ella como de la vecina del quinto a la que jamás te habías cruzado...
Pues en una hora, sin más, PATAPAAM!! ale todo junto ahí, te ves superando la dichosa barrera y con un montón de cargas que por arte de magia salen sobre tu espalda cual joroba del de Notre Damme...
En los veintiii.. lo que te salían sin más, era amigos... como los donetes...
Y así... ¿¿¿cómo no va a ser un trauma acercarse al terrible e inevitable momento???
De pronto, te ves embargada por una sensación de angustia, planteandote porqué narices no plantaste un árbol o porqué no hiciste una lista a los veinte, cuando tenías diez años para ir tachando.
NO
La maldita lista se te ocurre cuando ya estás ahi, a días de la catástrofe, cuando ya no da tiempo ni a buscar una maldita semilla de árbol... Pero claro, es que a los veinte estabas más preocupada en divertirte que en plantar árboles y el reloj biológico no había llamado a tu puerta haciendote creer que te marchitas por dentro...
¿Quién inventaría semejante patraña? Un hombre seguro... que quería arruinar la vida a alguna ex haciéndole creer que se le pasaba el arroz...
En fin, de momento aun no he oido el timbre de mi reloj, y si lo oigo, no abriré... que ganas de conocerlo, muy pocas...
Aunque visto así, quizá, no vuelva a abrir la puerta nunca más, porque, o bien es la llamada de mi reloj biológico, o la casera, o las arrugas que vienen en mi busca al enterarse de que me llegan los 30...o el cartero con las facturas... así que, pensándolo mejor...llegados los 30, mejor no volver a abrir la puerta...
ja,ja,ja...de todas formas cuando te llamen a la puerta mira por la mirilla por si acaso...igual el que llega es tu principe azul o tu mami con una cervezita
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