Ya me dijeron que lo de comprarme un perro era caro... lo que no pensaba yo es que fuera a ser tanto...
y es que posiblemente tenga la perra más cara del mundo, esto suena bastante mal, pero no hay otra forma de decirlo.
Antes que nada, os presento a mi perrita, se llama Olivia, esta loca y mantenerla es lo que provoca que me cueste llegar a fin de mes o que aun no haya podido pasarme por Primark. 
Así es... no me deja respirar...
Desde que me la compré aquel maravilloso día de Septiembre, mi vida cambió.
Supuestamente esta raza de perros se caracteriza por lo tranquilos que son, vamos que según internet, practicamente no andan, se cansan enseguida... JA!
Ya aprendí que no puedes creerte todo lo que lees en internet con las enfermedades... soy un tanto hipocondríaca y durante un tiempo se me ocurrió buscar cada síntoma de los que sufría en google a ver que era lo que me pasaba...
Horror...
Durante meses sufrí todo tipo de enfermedades mortales, extrañas y exóticas...por lo que viví el estar varias veces a las puertas de la muerte.
Tras estas fatídicas experiencias y los múltiples sudores que me ocasionaron llegué a la conclusión de que mejor no mirar en internet ni informarme de mis síntomas...
si tenia que morir de lepra o de elefantismo o de una bacteria implantada en mi cerebro... mejor hacerlo sin saberlo...
Pues de la misma forma, internet me hizo creer, como antes decía, que la raza de mi perrita era de las más tranquilas que había...no sé que es peor, si creerme que voy a morir o creerme esto y comprarme la perra más histérica del mundo.
Creo que es mejor creer lo primero, porque al día siguiente te levantas y ... ¡¡¡¡estoy viva!!!! ¡¡¡huuurra!!! pero con la perrita... te levantas y...
DESASTRE !! la hiperactiva ha destrozado los almohadones, se ha comido media chaqueta, un libro, una zapatilla, medio sofá...
y así día tras día...
Gracias internet
A esto se le suma que además de histérica es una tecla de tres pares de narices, de ahí, como decía al principio, viene mi ruina.
Que la veterinaria tenga un chalet en la costa y yo las chaquetas con agujeros no es una simple coincidencia...
Cada mes, mi pequeña pilla algo, ya sea de la piel, del ojo, del estómago... no me extrañaría nada que ella sí pillara esas enfermedades exóticas de las que antes hablaba yo, las que internet me diagnosticó a mi...
Un desastre... vamos que mantenerla me cuesta más de lo que podría costar tener un elefante.
Así pues, seguiré trabajando para mantener no a una familia, sino a mi perrita que pese a todo, me da tanta felicidad y cariño, que olvido pronto los agujeros en los calcetines, la factura de su señora veterinaria y el no poder tener almohadones vivos en el salón.


Comentarios

  1. te lo avise los perros cuestan una pasta, son una terrible preocupacion,nadie se quiere quedar con ellos incluso algunos no los pueden soportar pero bueno...sino la tuvieras te aburririas tremendamente .un besote y buenas nochespara ti y para olivia

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