Las cosas que uno hace cuando está enamorado...
Me hace gracia pensar en las veces que seguimos al amor, la de veces ya no que seguimos, si no que perseguimos...
Es curioso llegar a darte cuenta de lo que necesitamos sentirnos queridas, o incluso mas aún, querer, diría yo.
La de veces que dices por esto no paso y ahí que vas, directa al hoyo...
No sé de dónde vendrá esa necesidad que tenemos las personas de estar enamoradas y de enamorar...
Puede que sea ancestral, algo biológico, innato... o puede que realmente lo innato sea ser uno y no dos, completarse uno con la vida y no con otra persona y sea la sociedad la que nos hace creer que nos falta algo si estamos solos...
¿Por qué ese miedo a no encontrar a nadie?
¿Por qué ese miedo incluso ya no sólo a no encontrar a nadie si no a que tu amiga no lo encuentre?
¿Por qué nos sentimos solos si no tenemos pareja cuando muchas veces es precisamente al tenerla cuando más sólo, socialmente hablando, uno está?
Quizá, como decía, esa necesidad de compartir tus días, tu vida con alguien, sea innato... y no seamos capaces, por natura, de bastarnos por nosotros mismos, necesitando que alguien llene esos huecos que no podemos llenar pese a tener incluso nuestra vida plena...de amigos, trabajo, hobbies...
Y aun así, sentirla vacía si él o ella no está...
O quizá, sea la sociedad la que marca esa necesidad, con esos anuncios de besos, de parejas felices siempre, las peliculas que siempre acaban bien y en las que la pareja es la persona más maravillosa y romántica del mundo... cosa que está bastante lejos de la realidad, y que no nos hace ningún bien creer...
El mundo esta hecho para dos, es así.. Y quizá por eso, si eres uno, no acabes de encajar...
Porque cuando estás en tu sofá y te apetece comida china o pides un mínimo (casualmente este mínimo se lo comerían tranquilamente dos personas,pero para uno...tienes para una semana) o no te lo llevan a casa...
Así que tienes dos opciones: o levantarte del sofá y salir en busca de la comida, cosa que pierde ya totalmente la gracia hasta el punto de quitarte las ganas de chino (es lo que me suele pasar a mi) o pedir comida para un regimiento, porque además de ser UNO y no DOS, eres, para mayor desgracia, mujer, con lo que comes la mitad que un hombre... y esto es así... por mucho que digan... por eso, los dueños de los restaurantes disfrutan con las cenas de hombres... sé que también lo hacen con las cenas de mujeres, pero por motivos diferentes...
Otro de los momentos que podríamos catalogar como "de parejas", no incluyo los amigos, porque en todo momento me refiero a la diferencia entre estar "soltera" o " en pareja", sería el cine.
Es maravilloso gritar a los cuatro vientos que eres totalmente independiente y perfectamente capaz de ir sola al cine y todos aplaudirán y gritarán : ¡Oleee! ¡Claro que si!¡No pasa nada!
Ahora, valiente, coge tu bolso y plantate sola en la cola del cine...
Mirando incómoda a todos lados y al reloj como si esperaras a alguien y sintiendo las miradas de todo el mundo sobre ti...te vas haciendo pequeñita pequeñiiiita hasta que llega tu turno y al pedir la entrada te acercas tanto al cristal que lo empeñas con vaho y de tu boca sale un hilito de voz que parece que te has tragado una botella de helio... una entrada porfavor...
y sales disparada hacia la sala, pasando de palomitas porque ya no soportas otra cola y porque ya eres tan pequeñita que cabrías en tu bolso.
En estos momentos, recordar tu "totalmente independiente" y "perfectamente capaz" con el pecho hinchado y una sonrisa de oreja a oreja... Da risa...
Por lo menos en el cine, tienes el momento de la peli, a oscuras en tu butaca, donde te reencuentras con tu dignidad y tu soltería vuelve a parecerte una tontería y dónde vuelves a hinchar tu pecho y a sentirte "totalmente independiente".
Pero si te vas a cenar sola... ese momento nunca llega...
Pides tu plato y el tiempo que tarda en llegar el camarero con él se te hace eterno, tanto que cuando llega, le sonríes y le hablas tan efusiva que él cree que ha ligado...pobre, no sabe que le hablarías y le sonreírias en ese momento hasta a una rata.
Y lo que es comer...vamos... que podrías conseguir el guinness a la velocidad, al engullimiento por segundo...
Un infierno en el que de nuevo te has hecho tan pequeñita que podrían creer que te has ido sin pagar cuando aun sigues en esa enorme silla sentada con las piernas colgando...
Luego, tras la "maravillosa" velada contigo misma, llegas a casa, te sientas en el sofá y piensas:
¡Qué independiente soy!
¡Qué independiente y capaz,oye!Claro que sí... Capaz de todo sola...
Y gracias a ello soy como Alicia, la del país de las maravillas, que se hacía pequeñita... pero yo sin necesidad de galleta...
Me hace gracia pensar en las veces que seguimos al amor, la de veces ya no que seguimos, si no que perseguimos...
Es curioso llegar a darte cuenta de lo que necesitamos sentirnos queridas, o incluso mas aún, querer, diría yo.
La de veces que dices por esto no paso y ahí que vas, directa al hoyo...
No sé de dónde vendrá esa necesidad que tenemos las personas de estar enamoradas y de enamorar...
Puede que sea ancestral, algo biológico, innato... o puede que realmente lo innato sea ser uno y no dos, completarse uno con la vida y no con otra persona y sea la sociedad la que nos hace creer que nos falta algo si estamos solos...
¿Por qué ese miedo a no encontrar a nadie?
¿Por qué ese miedo incluso ya no sólo a no encontrar a nadie si no a que tu amiga no lo encuentre?
¿Por qué nos sentimos solos si no tenemos pareja cuando muchas veces es precisamente al tenerla cuando más sólo, socialmente hablando, uno está?
Quizá, como decía, esa necesidad de compartir tus días, tu vida con alguien, sea innato... y no seamos capaces, por natura, de bastarnos por nosotros mismos, necesitando que alguien llene esos huecos que no podemos llenar pese a tener incluso nuestra vida plena...de amigos, trabajo, hobbies...
Y aun así, sentirla vacía si él o ella no está...
O quizá, sea la sociedad la que marca esa necesidad, con esos anuncios de besos, de parejas felices siempre, las peliculas que siempre acaban bien y en las que la pareja es la persona más maravillosa y romántica del mundo... cosa que está bastante lejos de la realidad, y que no nos hace ningún bien creer...
El mundo esta hecho para dos, es así.. Y quizá por eso, si eres uno, no acabes de encajar...
Porque cuando estás en tu sofá y te apetece comida china o pides un mínimo (casualmente este mínimo se lo comerían tranquilamente dos personas,pero para uno...tienes para una semana) o no te lo llevan a casa...
Así que tienes dos opciones: o levantarte del sofá y salir en busca de la comida, cosa que pierde ya totalmente la gracia hasta el punto de quitarte las ganas de chino (es lo que me suele pasar a mi) o pedir comida para un regimiento, porque además de ser UNO y no DOS, eres, para mayor desgracia, mujer, con lo que comes la mitad que un hombre... y esto es así... por mucho que digan... por eso, los dueños de los restaurantes disfrutan con las cenas de hombres... sé que también lo hacen con las cenas de mujeres, pero por motivos diferentes...
Otro de los momentos que podríamos catalogar como "de parejas", no incluyo los amigos, porque en todo momento me refiero a la diferencia entre estar "soltera" o " en pareja", sería el cine.
Es maravilloso gritar a los cuatro vientos que eres totalmente independiente y perfectamente capaz de ir sola al cine y todos aplaudirán y gritarán : ¡Oleee! ¡Claro que si!¡No pasa nada!
Ahora, valiente, coge tu bolso y plantate sola en la cola del cine...
Mirando incómoda a todos lados y al reloj como si esperaras a alguien y sintiendo las miradas de todo el mundo sobre ti...te vas haciendo pequeñita pequeñiiiita hasta que llega tu turno y al pedir la entrada te acercas tanto al cristal que lo empeñas con vaho y de tu boca sale un hilito de voz que parece que te has tragado una botella de helio... una entrada porfavor...
y sales disparada hacia la sala, pasando de palomitas porque ya no soportas otra cola y porque ya eres tan pequeñita que cabrías en tu bolso.
En estos momentos, recordar tu "totalmente independiente" y "perfectamente capaz" con el pecho hinchado y una sonrisa de oreja a oreja... Da risa...
Por lo menos en el cine, tienes el momento de la peli, a oscuras en tu butaca, donde te reencuentras con tu dignidad y tu soltería vuelve a parecerte una tontería y dónde vuelves a hinchar tu pecho y a sentirte "totalmente independiente".
Pero si te vas a cenar sola... ese momento nunca llega...
Pides tu plato y el tiempo que tarda en llegar el camarero con él se te hace eterno, tanto que cuando llega, le sonríes y le hablas tan efusiva que él cree que ha ligado...pobre, no sabe que le hablarías y le sonreírias en ese momento hasta a una rata.
Y lo que es comer...vamos... que podrías conseguir el guinness a la velocidad, al engullimiento por segundo...
Un infierno en el que de nuevo te has hecho tan pequeñita que podrían creer que te has ido sin pagar cuando aun sigues en esa enorme silla sentada con las piernas colgando...
Luego, tras la "maravillosa" velada contigo misma, llegas a casa, te sientas en el sofá y piensas:
¡Qué independiente soy!
¡Qué independiente y capaz,oye!Claro que sí... Capaz de todo sola...
Y gracias a ello soy como Alicia, la del país de las maravillas, que se hacía pequeñita... pero yo sin necesidad de galleta...
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