A dónde el amor te lleve...
¡¡¡¡a mi me lleva a las cimas más altas!!!!
Siempre me han gustado los retos, las aventuras, la montaña y los deportes...
Por supuesto mi príncipe azul me tenía que llevar a algún deporte extremo.
Era el destino, no hay más.
El me enseñó, entre millones de cosas, lo que es ahora una pasión.
Se podría haber visto venir teniendo en cuenta varios indicios:
1. Mi primo Alfonso de pequeño se subía a todo aquello que veía y creedme cuándo digo que no era precisamente un árbol lo que veía...
Se subía a tejados, paredes de frontón, y cualquier cosa mortal que se os ocurra.
Era como si tuviera ventosas o algo... es un nivel al que yo no llegaré jamás, pues ese gen de "spiderman" no se desarrolló tanto en mí como en él.
 Pero somos familia, así que algo de ese gen me pertenece...
Alfonsito si en algun momento de tu vida me lees... hazme caso: escala

2. Otro punto importante o indicio podría ser mi hiperactividad-nerviosismo extremo... Algo que hay que quemar de alguna forma para no acabar saltando en la cama con 40 de fiebre.

3. La infancia. Bendita infancia... Nos pasábamos el día corriendo de aquí a allá, de excursiones por el monte, haciendo cabañas entre los pinos, trepando como monos por los árboles, por las rocas de las "montañitas" y por dónde fuera.

Tras leer estos indicios que apuntaban claramente a algo y teniendo en cuenta que me he enamorado loca, perdida y tremendamente de mi "spiderman" particular, estaba claro que iba a acabar los fines de semana subida a una montaña, con los dedos como una encofradora y las piernas como aquella niña trepadora de la infancia, llena de rasguños y cicatrices.
Es una pasión que se ha desarrollado en mí y que realmente no creo ya que pueda dejar nunca.
Así a mis 30 años y 363 días puedo decir que tengo dos pasiones: mi spiderman y la montaña.
Es una pasada poder compartir esto con tu pareja y la verdad es que me siento afortunada cada día, por ello y por mil cosas más.
Una de las maravillosas cosas que tiene la escalada es también los lugares paradisíacos que puedes disfrutar.
Esto, acompañado de la sensación de subir, de conseguirlo, de sentir la adrenalina,de la naturaleza , de estar con él en ese momento y compartir tantos momentos mágicos... es pura vida.
También hay algun que otro momento en el que "crees que vas a morir" es una frase bastante típica en mí, que suelo decir sin realmente creer que eso vaya a suceder...( o a veces convencida de que sí ) bien porque un coche se cruza por la carretera, porque me salga un bulto en el brazo, porque haya turbulencias en un vuelo o porque esté al borde de colgar cual jamón gigante de 20 metros... "vamos a moriiir" es la frase. Oye, te quedas como nueva.
Es curioso también que desde que escalo ya no pienso tanto que voy a morir...
O desde que estoy enamorada... no lo sé...
Es buena señal
También es buena señal que él me haga ser capaz de subir cualquier montaña y que me haga sentir capaz de cualquier cosa...
Soy muy afortunada...

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