Realmente, siempre soñamos con ser princesas, con que nos cuiden como a una princesita de esas de cuento, por las que el príncipe lucha y recorre los laberintos y caminos más peligrosos...
Ser rescatadas ... algo que en apariencia, cuando te cuentan el cuento o ves de pequeña la peli parece maravilloso...
Bueno, como todo en la vida, esto hay que verlo desde otra perspectiva, la que nunca capta nuestra atención... cuando tienes que ser rescatada... amiga, OJO ... es porque estás prisionera.
Claroooooo cuando estás prisionera en una torre o en un cuchitril o donde sea ... lo de que te rescate un príncipe perfecto es lo de menos!!! que porqué es lo de menos??? 
Vamos, porque digo yo, que si estás prisionera durante años y te aparece papa pitufo con granos y viruela, cojo, tuerto y con sabañones que viene a rescatarte... te va a parecer maravillosamente perfecto!!! 
No creo que en esas circunstancias, ninguna princesa o no princesa se ponga digna en plan : -No, tu no eres el príncipe con el que soñaba, adiós, vete y sigo esperando la eternidad encerrada en esta mierda de torre hasta que venga el príncipe azul... JAAAAAA !!! te vas con el primero que venga, como si es verde! Lo primero es que te saque de allí, luego ya te plantearás si es azul o morado, no me fastidies!!
Prisioneras... en fin... así me sentí yo hace menos de un mes...
Sí, señores, prisionera, retenida, encerrada... en mi casa.
¡¡¡Y fue el príncipe quien me encerró!!! Pero no era al revés??
En mi caso, siempre todo es al revés...
Amanecí, desayuno entre bostezos, los ojos medio cerrados se iban despejando a medida que el café entraba en mi somnoliento cuerpo...
Mi perra sentada me miraba con ojos ansiosos de parque, de pis o de algo más sólido...
Ya va , ya vaaaaa...
Busco las llaves, se me hace tarde y hoy tengo visita y reunión en el trabajo... estress.
Malditas llaves, no están... me tocará irme sin llaves y cuando vuelva de trabajar ya estará mi príncipe para abrirme la puerta... No problem.
Le pongo la correa, cojo un sueter, abro la puerta... abro la puerta... abrooo la puertaaa....
NOOOOOOOOOOOOOOO!!!
Mi príncipe del infierno me ha cerrado por fuera al irse a trabajar y me he quedado dentro sin llaves!!!
ENCERRADA EN CASA
Miro a mi perra, los ojos se le salen de las órbitas, y no es de amor precisamente...
aunque claro, ahora se respira muy poco amor en el ambiente.
En estos momentos, es difícil ser racional y pensar que no es su culpa, que las llaves no están y él pensaba que las tendrías, así que... no eres victima... eres ceporra por haber perdido las llaves...
Pero... en esos momentos no eres racional y... cagüeeeeeen laptjgfrzgtrpyhtsdg te pones roja de la rabia, la vena del cuello se hincha, te arrancas la camiseta a tirones y atención!!! Te conviertes en hulk.
Y es hulk quien llama al príncipe a chillarle a los cuatro vientos que te ha dejado encerrada como una rata de alcantarilla y que si hay un incendio en el edificio solo aparecerán los restos de pollo quemado tuyos y de la perrita sentados en el sofá haciendo un gesto de rabia y levantando el tan significativo dedo hacia la nada...
Es hulk quien llama, repito, no la dulce princesita que se esconde en ti y que llora lágrimas amargas sentadita en el sofá mientras sus cabellos brillantes como el sol se ondulan con la brisita del aire que entra por la ventana... lo del hulk repugnante, histérico y que despotrica en el salón nada tiene que ver contigo...
Así pues, ese día, sentí lo que era estar encerrada y esperar a ser rescatada...
Y la princesa, la perrita, hulk y yo supimos que no podríamos jamás esperar años a que alguien viniera a sacarnos y que por descontado si así fuera... abrazaríamos e incluso podríamos casarnos con el primer ser, animal, cosa, príncipe o monstruo que viniera a rescatarnos sin hacer ningún tipo de ascos a ningún rescatante...
Una vez más... los cuentos... qué cuento tienen!!!!


Comentarios

  1. Jajajaja

    Me paso algo por el estilo, pero en esta ocasión fue la princesa la que dejo las llaves en la puerta por dentro y nos dejó a los tres en la calle( perro incluido), hasta la llegada del cerrajero, con el consiguiente cabreo, maldiciendo en arameo, en las muelas de Mahoma y todos los disparates que me pasaron por la cabeza.

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