OCTUBRE 2017 -14 MESES DE TI
Hola pequeñin, ahora te voy a hablar a ti.
Por qué? Te preguntarás, porqué aquí? Pues porque siempre
has estado unido al abuelo, en mucho más de lo que te crees. Porque lo
conociste, cuando estabas dentro de mí, y él te conoció a ti… incluso hablaba
de ti ya como su nieto.
Y porque tú también eres parte de esto, de mi, de mi cambio,
de mi vida, de mi todo.
Naciste el 18 de Agosto del 2016, aunque en mi corazón
naciste muchos meses antes, exactamente el dia que supe que venías al mundo,
ese día, ya habías nacido para mí. Aun eras una lentejita diminuta, o quizá,
aun ni eso… y ya ahí empezaste a cambiar mi vida, y a cambiarme a mi. Ya ahí
empecé a quererte.
Naciste fuerte y haciéndome fuerte, en el mismo hospital en
el que tu abuelo se fue 3 meses antes. El mismo lugar que me robó un ciclo de
mi vida y el que me regaló el comienzo de otro contigo.
El mismo lugar que arrancó las lágrimas más duras y amargas
de toda mi vida y que a la vez hizo que mis ojos volvieran a brillar, esta vez
como nunca antes habían brillado. Porque naciste tu, mi ángel, para ayudarme en
el duro camino que tenía por delante. Para ayudarme a dos cosas muy
importantes, a aprender a vivir sin el abuelo y a aprender a ser mamá. Con esa
carga naciste, hijo. Ese fue el pan que trajiste bajo el brazo. Por eso naciste
fuerte y valiente… porque nuestro destino así lo decidió.
Fuiste la cosa más bonita que jamás había visto. Ese momento
en el que tras más de 20 horas pude verte la carita y besarte, aun abierta en cesárea,
fue el momento más mágico y maravilloso de toda mi existencia.
Me llenaste mi amor, con tus ojitos achinados que nada mas
salir ya luchaban por abrirse y ver mundo, con tu pequeña cabecita que me cabía
en la palma de mi mano, con tu boquita perfecta… todo tu tan pequeñito, tan
perfecto… salido de mi, en los momentos más duros de toda mi vida… solo podía
ser magia, sólo podías ser magia.
Y me enamoré de ti
Los primeros dias son una locura, gente que viene a
conocerte, familia que entra y sale, enfermeras, los puntos que duelen, que
tengo que levantarme, que me traen la cena… y yo sólo podia pensar en ti, en
cómo estabas tú, en si tenías hambre, frio o calor… en que quería cogerte entre
mis brazos y en que daba igual si dolían los puntos o si no habia comido ni
dormido… todo ya daba igual… y eso, cariño mío, es ser mamá, y eso, es ser
madre… mientras estás pensando si sabrás ser madre… ya eres madre.
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