Ha pasado el tiempo... va a hacer casi un año de mi 30 cumpleaños...
Un año...
Hay que ver lo rápido que pasa la vida y cómo ésta va cambiando casi sin que nos demos cuenta.
En mi caso, la verdad es que los cambios han sido bastante notables.
En cuestión de un año mi vida ha dado un giro de 180 grados.
Vamos, que nada tiene que ver mi vida ahora con hace un año...
Es curioso...
Y te das cuenta de lo positivo que ha sido el balance... de cómo cuándo parece que la vida te lleva al límite es cuando te da lo mejor de ella.
Así ha sido en mí.
En un año...
he vuelto a nacer.
Quizá, la mayor parte de esto se lo deba a mi compañero de vida...
Quizá sea siempre así y cuando le encuentras por fin, cuando tras varias decepciones a lo largo de tu vida, encuentras el verdadero amor... todo se vuelve mejor.
Es la primera vez que me ha ocurrido.
Encontrar tanto... compañero de vías, compañero de aventuras, de sueños, de alegrías, de penas, de camino, de vida...
Hace un año mi mejor amigo me secaba unas lágrimas amargas que poco tenían que ver con la sonrisa que cada día me levanta y me acuesta ahora.
Unas lágrimas de desesperación porque todo a mi alrededor se hundía, porque mi mundo se desvanecía y mis sueños se perdían...
Era pronto para ver que cuando se necesita un gran cambio, antes, todo lo anterior tiene que morir.
Era pronto para ver...
Pero unos meses después...comprendí.
Todo lo que siempre había buscado y más, está en tí.
Y todo cambia... y los sueños vuelven, pero esta vez para hacerse realidad, y cada ilusión deja de ser una trampa, y cada sonrisa es eterna, y el camino es fácil, estás de su mano, y la vida avanza y cambia... y te das cuenta de lo bonito que es amar y lo bonito que es que te amen... lo bonito que es encontrar en esa mirada confidente, en esas manos que te abrazan, en esos ojos que no te sueltan, en esas mañanas de despertar ya siempre a su lado, en ese convivir, en ese caminar juntos hacia dónde la vida te va llevando...
Encontrar en ese amigo, en ese compañero, en ese ángel guardián... encontrarlo todo.
Y de pronto, las piezas encajan.
Y empiezas a creer en tí, y eres feliz, y ya no te da miedo envejecer, ni te da miedo saltar...
De su mano, ya no hay miedo...
y te sientes viva por fin.
Capaz
Capaz de todo...
Ya no hay miedo ni sueños rotos, ni pesadillas, ni decepciones, ni estrategias, ni juegos, ni mentiras...
Ya me dió la vida mi mejor regalo.
Un año...
Hay que ver lo rápido que pasa la vida y cómo ésta va cambiando casi sin que nos demos cuenta.
En mi caso, la verdad es que los cambios han sido bastante notables.
En cuestión de un año mi vida ha dado un giro de 180 grados.
Vamos, que nada tiene que ver mi vida ahora con hace un año...
Es curioso...
Y te das cuenta de lo positivo que ha sido el balance... de cómo cuándo parece que la vida te lleva al límite es cuando te da lo mejor de ella.
Así ha sido en mí.
En un año...
he vuelto a nacer.
Quizá, la mayor parte de esto se lo deba a mi compañero de vida...
Quizá sea siempre así y cuando le encuentras por fin, cuando tras varias decepciones a lo largo de tu vida, encuentras el verdadero amor... todo se vuelve mejor.
Es la primera vez que me ha ocurrido.
Encontrar tanto... compañero de vías, compañero de aventuras, de sueños, de alegrías, de penas, de camino, de vida...
Hace un año mi mejor amigo me secaba unas lágrimas amargas que poco tenían que ver con la sonrisa que cada día me levanta y me acuesta ahora.
Unas lágrimas de desesperación porque todo a mi alrededor se hundía, porque mi mundo se desvanecía y mis sueños se perdían...
Era pronto para ver que cuando se necesita un gran cambio, antes, todo lo anterior tiene que morir.
Era pronto para ver...
Pero unos meses después...comprendí.
Todo lo que siempre había buscado y más, está en tí.
Y todo cambia... y los sueños vuelven, pero esta vez para hacerse realidad, y cada ilusión deja de ser una trampa, y cada sonrisa es eterna, y el camino es fácil, estás de su mano, y la vida avanza y cambia... y te das cuenta de lo bonito que es amar y lo bonito que es que te amen... lo bonito que es encontrar en esa mirada confidente, en esas manos que te abrazan, en esos ojos que no te sueltan, en esas mañanas de despertar ya siempre a su lado, en ese convivir, en ese caminar juntos hacia dónde la vida te va llevando...
Encontrar en ese amigo, en ese compañero, en ese ángel guardián... encontrarlo todo.
Y de pronto, las piezas encajan.
Y empiezas a creer en tí, y eres feliz, y ya no te da miedo envejecer, ni te da miedo saltar...
De su mano, ya no hay miedo...
y te sientes viva por fin.
Capaz
Capaz de todo...
Ya no hay miedo ni sueños rotos, ni pesadillas, ni decepciones, ni estrategias, ni juegos, ni mentiras...
Ya me dió la vida mi mejor regalo.
Comentarios
Publicar un comentario